Planta procesadora de pez raya, la primera empresa víctima del abandono chavista en Venezuela

La falta de la documentación legal fue lo que supuestamente no dejó avanzar el proyecto

 

El 7 diciembre de este año, se cumplen 11 años de la inauguración de la planta procesadora de raya “Efrén Cuenca”, ubicada en Miramar, Capatárida, municipio Buchivacoa del estado Falcón. La primera empresa de producción social que en tiempos de Hugo Chávez se entregó al poder popular en Venezuela. De esta solo quedaron las promesas de que los pescadores tendrían un mejor porvenir y el pueblo una empresa con miras a la exportación.

Corresponsalía lapatilla.com

Según cuentan los habitantes de Miramar, la compañía solo procesó el primer cargamento que, según una nota de prensa de la Oficina Regional de Información, se trató de 7.8 toneladas de raya, producción de los pescadores artesanales de la localidad. En ese momento se dijo que la naciente organización social tenía una capacidad de almacenamiento de 29 toneladas.

La empresa fue inaugurada el 7 de diciembre de 2012. Estuvo en el acto, el ministro para la Agricultura y Tierra de ese entonces, Juan Carlos Loyo, y la exgobernadora de Falcón, Stella Lugo, quienes dijeron que se invirtieron 10.000.000 de bolívares para construir la empresa de procesamiento de pescado número 16 en el país.

La planta procesadora constaba de área de lavado, área de corte, área de cocción, área de desmenuzado, área de lavado terminal y empacado, generando más de 50 empleos directos y un número indeterminado de empleos indirectos. Además, los residuos del pescado serían entregados a los productores de ovinos para complementar la alimentación de los animales.

Miramar es una zona pesquera, productora de raya por generaciones, y sin duda esta empresa sería el principal impulsor de la economía del municipio Capatárida, porque no solo expendería mojito de raya a todos los habitantes y sus pueblos vecinos, sino que manejaban la idea de que formara parte de la distribución a través de los mercados populares de todo el país. Al aumentar la producción también serían exportadores del producto.

¿Qué pasó con la empresa?

Hasta el techo se está cayendo de la planta procesadora de raya

 

 

La planta fue una solicitud de la comunidad al gobierno regional y le pusieron por nombre “Efrén Cuenca”, en honor a un pescador del poblado que inventó una malla para capturar las rayas en tamaño adulto y que esto no afectara la reproducción de la especie, ya que es completamente artesanal y se pesca a unos cuantos metros de la orilla del mar.

Un año y medio después de su inauguración, Daniel Villa, director político regional de UNT Falcón y actual alcalde del municipio Dabajuro (cercano a Capatárida), denunció que la planta no había procesado más que lo que se hizo en su inauguración.

Para el momento estuvo acompañado de Toni Durán, miembro de la Unidad de Formación de la EPS, Víctor Colina, integrante de la Unidad de Contraloría de la procesadora, y Jonnys Quintero, representante y miembro del consejo de pescadores, quienes explicaron un retraso en la tramitación del registro jurídico. Esa fue la respuesta que recibieron por parte de Insopesca y Fondemi.

Luego de su inauguración, la empresa pasó a tres meses de prueba que permitiría medir los frutos de su operatividad, situación que pese a sus resultados positivos, no había garantizado su apertura.

“Insopesca nos otorgó un préstamo de 20.000 bolívares, con lo que iniciamos nuestro trabajo, y gracias al compromiso de todos, logramos cumplir con el pago del préstamo, cancelamos la jornada de los empleados directos y además logramos crear un fondo de ganancias de 29.000 bolívares, que hoy tenemos en nuestro poder, lo que acrecienta nuestra interrogante ante la demora en la formalización del permiso”, refirió Jhonnys Quintero.

Pura paja

Se llevaron todo, incluso las ventanas y puertas

 

 

 

Todas las áreas estaban listas para operar, tal y como se mostró en la inauguración en vivo por el canal VTV. Por su parte, Daniel Villa lamentó que las inversiones se estuvieran deteriorando ante el descuido de quienes velarían para que funcionara la empresa.

Para el momento, no desestimó que se haya tratado de un “teatro” montado por el chavismo, debido a la cercanía de las elecciones regionales, por lo que llamó a reflexionar sobre la importancia del proyecto para los pescadores y el pueblo de Miramar que con tanto anhelo esperaban su materialización.

A casi 13 años de la inauguración, la planta procesadora de raya fue desvalijada en su totalidad: se llevaron hasta las puertas y piezas de baño, además que el techo se cayó por los fuertes vientos característicos de la zona. En el área solo queda la construcción de bloques, lleno de basura y excrementos y, por supuesto, el recuerdo de lo que sería una gran empresa para la comunidad.

Leobaldo Calleja, actual concejal municipal de Buchivacoa, denunció que nunca hubo un pronunciamiento a favor de la comunidad, que esperaba con ansias que la empresa comenzara a producir.

Ahora, sigue pasando lo que sucedía cuando se creó la procesadora: los pescadores pierden todo su trabajo entregando la mercancía a los caveros que la pagan al precio que les conviene y cuando desean, mientras estos trasladan toneladas de raya desde Miramar hasta principalmente el estado Zulia para venderlas, incluso, al triple del precio que se la pagan a los trabajadores marinos.

“El pescador es quien pasa la noche en el agua, a todo riesgo. Necesita lanchas en buen estado para pescar y tienen familias que mantener. Es un trabajo arduo y de mucho esfuerzo que no está siendo valorado, y con la procesadora había una esperanza, porque su producción iba directo a ella, con un precio justo”, lamentó Calleja.

Es imposible que la empresa se pueda recuperar, porque no quedó nada. Hasta la malla de la cerca perimetral se la robaron, y con ello también se robaron la esperanza de dignificar el trabajo de los pescadores de Miramar.

“La planta no fue un error, sino un descuido gubernamental, porque hicieron la planta con todos sus accesorios, empezó a funcionar, hicieron mojito; pero todo se perdió frente a los ojos del Gobierno”, dijo Anuncis Marconi, un pescador con 30 años de experiencia.