Construcción de resort en Parque Nacional Morrocoy atenta contra zona de desove de tortugas marinas

Con la carretera se facilita el acceso a Mayorquina, lo cual perjudica el proceso de reproducción de las tortugas marinas

 

Mencionar al Parque Nacional Morrocoy es imaginar playas cristalinas, arenas blanquecinas, cayos rodeados de bellezas naturales, un ecosistema único, que impulsó al Estado venezolano a decretar ese espacio marino como parque nacional el 26 de mayo de 1974, con la intención de preservar sus costas, fauna y flora.

Por Corresponsalía lapatilla.com

Ubicado en el estado Falcón, específicamente en el lado oriental, se extiende por zonas terrestres y acuáticas del Golfo Triste. El Parque Nacional Morrocoy está constituido por manglares, islotes y cayos, que lo convierten en un atractivo turístico nacional e internacional. Su cercanía con los estados Aragua, Miranda, Carabobo y Lara, permite que lleguen muchos turistas nacionales desde la región central del país y también extranjeros a través del aeropuerto Internacional de Maiquetía en el estado Vargas.

Ha transcurrido casi medio siglo desde que se estableció como parque nacional, y la ambición de algunas personas, la inconsciencia de otras y la ausencia de control gubernamental ante las transgresiones contra el ambiente, han hundido en la desidia a este preciado patrimonio natural de Venezuela.

Ha sufrido innumerables derrames de petróleo dada su cercanía con la refinería El Palito, situada en el vecino estado Carabobo; aguas negras son vertidas directamente a sus costas; posadas que se han apoderado de sus playas y se han establecido ilegalmente como privadas; contaminación con plásticos por la imprudencia de visitantes; pesca de especies fundamentales para mantener el equilibrio marino.

A estos problemas hay que añadir las afectaciones por proyectos de construcción, aprobados por el régimen de Nicolás Maduro, sin previo estudio de impacto ambiental. Se trata de infraestructuras no viables, porque atacan directamente la biodiversidad marina (fauna y flora), que hacen único al Parque Nacional Morrocoy, y que provocan daños que con el tiempo son irreparables.

Complicidad gubernamental

 

La construcción de un resort en Mayorquina pone en peligro la supervivencia de las tortugas marinas

 

Estas acciones han sido denunciadas por ambientalistas, habitantes de las zonas cercanas y prestadores de servicios que viven del turismo que se desarrolla en el Parque Nacional Morrocoy. La Fundación Azul Ambientalista denunció la construcción de una carretera hacia la zona de Mayorquina, la cual estaba cerrada por ser un área de reproducción de tortugas marinas (zona de desove). Se trata de un humedal usado también por peces para cortejo, apareamiento, liberación y fertilización de gametos, o para depositar huevos fertilizados.

Abrir una vía de acceso hacia esa parte del parque nacional tiene una clara intención: la construcción de un resort en Mayorquina. En esta zona, el apareamiento ocurre en el agua cerca de la costa y posteriormente la tortuga hembra sale del mar y deja los huevos en la arena. Transcurridos 45 días, nacen los tortuguillos.

Perturbar una zona de desove por una actividad turística descontrolada (que es lo que sucede desde hace tiempo en el Parque Nacional Morrocoy), no es lo más recomendable, sobre todo por una zona que fue clausurada por orden del Ministerio de Ambiente e Inparques, debido a su importancia para la reproducción de tortugas.

“Hoy llega una persona que quiere hacer un consorcio y pasa por encima de leyes ambientales y de la protección de las tortugas marinas”, dijo Victoria González, vocera de la Fundación Azul Ambientalista.

Explicó que tienen conocimiento desde hace unos días que el propio Ministerio de Ambiente inició el movimiento de tierras. Habitantes de las zonas cercanas aseveran que el proyecto se atribuye a un empresario que pagó al Ministerio de Ambiente para abrir la trocha que comunicaría la zona de Mayorquina con Varadero.

“Hace una semana vimos el movimiento de motos por Varadero, violando las órdenes del parque que prohíben el paso de vehículos automotrices dentro de sus instalaciones. La situación es grave, porque se están violando las normas propias del parque nacional. El hecho de que haya existido la venta de terrenos para hacer complejos hoteleros o turísticos, no le quita la responsabilidad de los daños ambientales que puedan ocasionar”, dijo González.

La Fundación Azul Ambientalista no está en contra del progreso, pero destacan que debe ser ecosustentable y mantenerse en el tiempo. “Un tipo de construcción donde hay tala de manglares, sabiendo que los manglares están protegidos en Venezuela por decreto y a nivel internacional, porque representan zonas de producción de dióxido de carbono azul, además del daño de estos movimientos de tierra, significan un peligro para el reservorio de tortugas marinas”, advirtió la vocera de la ONG.

Preservar el hábitat

 

El Parque Nacional Morrocoy tiene graves problemas causados por el hombre que ponen en riesgo el ecosistema protegido

 

Según la Fundación Azul Ambientalista, Venezuela tiene cinco especies de tortugas que anidan en sus costas, y uno de los sitios de anidación es el Parque Nacional Morrocoy. Por tal motivo, son espacios que están cerrados para que el hombre no los intervenga.

Ahora, Mayorquina está siendo afectada por la construcción de un complejo turístico, dañando la biodiversidad marina que hace al parque especial. “Se trata de un turismo desenfrenado que no genera ningún bienestar al ecosistema, sino que perturba lo que estaba en equilibrio ambiental”.

Las tortugas marinas poseen protección internacional por su importancia para el ecosistema. Sin embargo, lo más relevante es la preservación de los espacios de anidación, ya que de la cantidad de huevos que desova una tortuga hembra, solo entre el 10 % y 15 % son los que alcanzan la edad adulta y de estos ejemplares, apenas una pequeña cantidad alcanza la reproducción. De allí que las zonas de anidación sean tan importantes.

“No se puede permitir que la ambición de pocas personas acabe con el ecosistema y generen un daño de derechos humanos de tercera generación, porque las futuras generaciones no van a poder disfrutar de espacios naturales donde anidan tortugas marinas dentro de las costas venezolanas. Si seguimos atacando sus espacios, no las vamos a tener. Lamentablemente no le podremos decir a nuestros hijos y nietos que estos animales existieron y que los verán en un museo, porque no se preservó, y la ambición de unas pocas personas dañaron su ecosistema y su medio ambiente”, alertó González.

 

Habitantes de la zona y ambientalistas piden proteger este pulmón ambiental tan importante para el país